Ojo por ojo

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      Era carnaval y todo el mundo iba disfrazado por las calles. David no era una excepción y lo cierto es que se sentía muy bien encarnando a tan conocido depredador. Había cuidado hasta el último detalle: la capa, el peinado, los colmillos… Llevaba gran parte de la noche seleccionando cuidadosamente a su próxima presa.
 Algo llamó su atención en ese momento, haciéndole descartar al resto de candidatas. Aquella chica disfrazada de catwoman con aquel maletín de color rojo brillante se ancló a su mente. Empezó a seguirla, ocultándose tras la multitud cada vez que ella se giraba.

      Julia estaba decidida y, a pesar de sus temores, apretó los dientes y siguió adelante. Sabía que esa valija carmesí que llevaba llamaría la atención de su mente cuadriculada. Pudo comprobar que la seguía, mirando de soslayo su reflejo en los escaparates de la calle. A partir de ahí, estaba segura de que ya no la perdería de vista, por lo que se concentró en localizar un camino apartado del bullicio. Llevaba mucho tiempo planeando su venganza y por fin veía acercarse el momento de su culminación. Pronto vería apagarse la vida en los ojos del asesino de su hermana y eso le confirió el valor suficiente para adentrarse en aquel oscuro callejón.

      Oculto entre los transeúntes, David esperó a que volviera la cabeza para ver si la seguían. En cuanto volvió a mirar al frente se apartó del gentío y aceleró sus pasos en pos de ella. Al entrar en aquella solitaria calle vio cómo, al fondo, la chica gato giraba a la derecha. Corrió hasta la esquina y metió la mano en su bolsillo, aferrando su cuchilla, antes de proseguir.

      Tras doblar la esquina, Julia se ocultó rápidamente entre dos coches aparcados y contuvo la respiración, aguzando el oído para sentirlo llegar. Desenganchó el taser que llevaba sujeto a su cinturón y lo sostuvo con fuerza. No se atrevía ni a respirar. Sabía que solo dispondría de una oportunidad.

      Aunque era la noche libre del teniente Gabriel, no pudo evitar seguir a aquel tipo que perseguía a catwoman, y no sólo porque fuese disfrazado igual que él, sino porque el parecido consigo mismo era asombroso. Además, el maletín que portaba ella le recordaba al de un caso del año pasado especialmente complicado. Tenía una mente privilegiada para los detalles y, a pesar de la distancia, estaba casi seguro de que se trataba de la misma maleta. La escena que encontró al alcanzarlos lo dejó paralizado. La chica le estaba acuchillando el cuello a su doble mientras le empezaba a mostrar su rostro. Torpemente alcanzó a desenfundar la pistola del tobillo al tiempo que oía como ella pronunciaba su nombre dirigiéndose a su víctima y entonces fue cuando la reconoció. Era Julia, la hermana de la asesina en serie que casi acaba con su vida el verano pasado.

      Cuando estaba saboreando su tan ansiada venganza levantó la vista y no se podía creer lo que veía. Su víctima, o más bien su copia, la encañonaba y al contemplar su gesto se dio cuenta de su error. Saltó furiosa hacia él, pero el fogonazo la lanzó hacia atrás y mientras su sangre se mezclaba con la de David solo podía pensar que le había fallado a su hermana. Sentía rabia, rencor, dolor, desolación, y después… nada.

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