Prueba 48 del reto (Escribe un relato sobre un personaje que lleva más de una semana sin dormir)

Insomnio

—¿Se encuentra bien, señor?

La pregunta sacó a Javier de su ensoñación y le hizo centrarse en la cara del tipo que le había hecho aquella pregunta.

Era un hombre de mediana edad con el poco pelo que le quedaba blanco y un curioso bigotito también canoso.

—¿Quiere que llame a una ambulancia? Tiene usted mala cara. —La voz de aquel desconocido la escuchaba distorsionada, como si estuviesen ambos bajo el agua.

—No se preocupe —acertó Javier a pronunciar de manera torpe—. Solo estoy un poco desorientado por falta de sueño, pero se me pasará. Gracias.

El hombre siguió su camino no muy convencido y volviendo la mirada en repetidas ocasiones para comprobar el estado de Javier. Al ver que este se subía finalmente al autobús se despreocupó completamente y se perdió entre la multitud.

El cansancio de Javier se debía a que padecía insomnio y llevaba ya dos semanas sin dormir. Aunque él no recordaba ya cuando fue la última vez que concilió el sueño. De hecho cada vez recordaba menos cosas de sí mismo. Su agotado cerebro empezaba a borrar la información que no le parecía realmente importante y se centraba en mantener su organismo con vida.

Cuando levantó la vista para ver en qué parada se debía de bajar cayó en la cuenta de que no sabía ni a dónde se dirigía. No recordaba si iba hacia el trabajo o venía de él. De hecho no recordaba ya ni si tenía empleo.

Empezó a sentir ansiedad y sintió cómo las miradas del resto de pasajeros se clavaban en él. De momento le dio por pensar que querían hacerle daño y, aprovechando que el autobús se encontraba descargando pasajeros en una de sus paradas, se abrió paso a empujones y salió corriendo de allí.

Se sentía acosado por todo el que se cruzaba en su camino y en un intento de huir de todo el mundo invadió de golpe la calzada y una furgoneta se lo llevó por delante.

—¿No sabes quién es? —escucho decir a uno de los sanitarios que intentaban reanimarlo en una ambulancia camino del hospital.

—Pues no, pero seguro que tú me lo vas a decir —contestó el otro.

—Es el tipo que mató por accidente a toda su familia hace dos semanas.

Al oír aquellas palabras Javier recordó de golpe todo lo sucedido. Volvió a revivir la visión de sus caras sin vida. Recordó cuánto quería a los suyos y de qué manera tan absurda los había perdido.

—Yo cerré el gas. Estoy seguro. Lo cerré. —fue lo último que dijo antes de que su corazón dejara de luchar por seguir latiendo.

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