Prueba 45 del reto (Escribe un relato de alguien que despierta de pronto con súperpoderes)

Épsilon

Cuando Juan despertó no encontró la caja de cartón que usaba para taparse por las noches, aunque tampoco sentía nada de frío.

Al espabilarse pudo comprobar que no solo su caja había desaparecido sino todos los edificios en un radio de varios kilómetros. Estaban reducidos a escombros y la ciudad se había sumido en un caos. Varias columnas de humo se elevaban en distintos puntos.

Juan no entendía nada. Cómo de la noche a la mañana se podía haber formado todo aquel caos sin ni tan siquiera inmutarse. Tenía el sueño profundo, sobre todo para alguien que vivía en la calle, pero eso ya era demasiado.

Echó a andar esquivando cascotes y amasijos de vehículos retorcidos en posiciones imposibles. Miraba hacia todos lados

Al pasar junto a lo que quedaba del supermercado donde iba cada día a pedir alimentos y la voluntad, vio que su estructura había resistido el desplome de los edificios colindantes y se le ocurrió que podría ser una buena idea entrar a ver si encontraba algo de comida y bebida, sobre todo lo último, pues estaba deseando dar un buen trago para asimilar la situación.

—Objetivo localizado. —La voz del piloto sonaba distorsionada tras su escafandra—. Está entrando en una estructura que aún sigue en pie Esperando instrucciones.

—Láncela. —La voz del mayor sonaba decidía, pero en su interior deseaba no haber tenido que dar la orden. Se trataba de un arma experimental que concentraba en una esfera de 1000 metros de diámetro la potencia de 100 megatones. Si algo salía mal se partiría el planeta por la mitad, pero no podían permitir que aquel individuo con duperpoderes siguiera campando a sus anchas.

Juan estaba a punto de echarle el guante a una botella de bourbon cuando notó que aumentaba la luminosidad de manera exponencial. En ese momento sus ojos brillaron en un tono violeta y se elevó en el aire. Pese a atravesar el techo del supermercado a una velocidad de vértigo no pudo escapar de la acción de aquella arma. La explosión le dio de lleno.

Al cabo de un rato, volvió a despertarse en medio de un cráter perfectamente esférico donde lo único que quedaba era él. No entendía nada de nada, pues lo último que recordaba era que estaba a punto de coger aquella botella y ahora estaba en medio de un hoyo tamaño King size.

—Informe, teniente —exclamó el mayor sin poder ocultar del todo la ansiedad que sentía..

—La prueba ha sido un éxito —informó el piloto—, pero… —titubeó unos instantes—…el objetivo sigue intacto.

El mayor se derrumbó en su asiento abatido. Eso era lo más potente que tenían. Sería mejor que se fuesen haciendo a la idea de que tendrían que doblegarse a la voluntad de aquel hombre y asumir que ahora él sería el nuevo líder mundial.

Juan se preguntaba en esos momentos de qué forma podría salir de aquel hueco en el que se encontraba. Dando un buen paseo podría acercarse bastante a uno de sus bordes, pero en cuanto la inclinación de aquel aquel terreno, que parecía haber sido esculpido con algún tipo de láser, se empinara lo suficiente resbalaría hacia su interior.

Inmerso como estaba en aquellos cálculos no se percató de la figura que se materializó a sus espaldas. Se pegó un buen susto cuando se dio la vuelta al sentirse observado.

—¿Quién es usted? —preguntó a la extraña figura enfundada en un traje ajustado y de tonos violetas que lo hacían asemejarse a un superhéroe de cómic.

Épsilon ni se molestó en contestarle. Simplemente recuperó los poderes que había depositado en aquel humano para ocultarlos de sus perseguidores y volvió a su dimensión a seguir con sus asuntos.

Al cabo de un tiempo llegaron unos militares en un helicóptero para sacar a Juan de aquel gigantesco agujero. Todos lo trataban de señor y le ofrecieron subir a la aeronave para llevarlo a ver al presidente de la nación, el cual quería conocer cuál eran sus exigencias para no volver a sacar a la bestia que llevaba dentro.

Juan no entendía nada de nada, pero vio la oportunidad de cambiar de vida y no la desaprovechó. Al elevarse en el aire pudo ver el verdadero destrozo que se había producido en su ciudad y pensó: ¿habré hecho yo esto como insinúan estos señores?

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