Prueba 44 del reto (Comienza un relato con: “No te volveré a fallar, te lo juro”)

La promesa

—No te volveré a fallar, te lo juro.

Era la enésima vez que Clara oía esas palabras. En todas ellas Javier las aderezaba con su gesto, ya característico, de tenor interpretando un drama de Verdi.

No es que ella dudará de su autenticidad en esos momentos, pero la experiencia le decía que tampoco esta sería la última vez que la dejaba tirada.

Sumando el hecho de que hoy se había perdido una reunión realmente importante ya no pudo más y explotó. Comenzó a aporrear a Javier con lo primero que pilló: la pesada lámpara de la mesita de noche.

—¡No por favor, para! —gimió Javier acentuando su pose dramática.

Clara no se podía contener, había entrado en una vorágine de odio de la que ya no podía salir. Siguió machacando aquel engendro mecánico hasta que se desparramaron sus circuitos por la mesita de noche, la cama y el suelo.

Jamás volvería a comprar uno de esos despertadores inteligentes de última generación, por mucha compañía que hicieran.

La pantalla, prácticamente indestructible, seguía mostrando la cara compungida de Javier, como le llamó ella desoyendo los consejos de su amiga Sandra.

—Es que estás tan adorable cuando duermes… —La voz se filtraba distorsionada a través de los restos del altavoz.

Clara redobló su ataque hasta que se apagó la pantalla y de los restos de la cpu se derramó una materia gelatinosa de color gris rosáceo.

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